El monstruo tiene nombre. Se llama «El Otro». Le temo desde recuerdo y mi miedo se ha ido reforzando con los años. Pensé que cuando fuera adulto ya no temería… pero no ha sido así. Su amenaza está siempre presente. Me acompaña a todos lados, aún cuando estoy solo. He tenido distintos miedos primitivos desde Read more
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Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor la han perdido y te culpan a ti. Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti, pero también aceptas que tengan dudas. Si puedes esperar y no cansarte de la espera; o si, siendo engañado, no respondes con engaños, o si, siendo odiado, no incurres en el odio. Y aun así no te las das de bueno ni de sabio. Si puedes soñar sin que los sueños te dominen; Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo; Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso, y tratar a esos dos impostores de la misma manera. Si puedes soportar oír la verdad que has dicho, tergiversada por villanos para engañar a los necios. O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida, y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas. Si puedes apilar todas tus ganancias y arriesgarlas a una sola jugada; y perder, y empezar de nuevo desde el principio y nunca decir ni una palabra sobre tu pérdida. Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y tendones, a cumplir con tus objetivos mucho después de que estén agotados, y así resistir cuando ya no te queda nada salvo la Voluntad, que les dice: "¡Resistid!". Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud. O caminar junto a reyes, sin menospreciar por ello a la gente común. Si ni amigos ni enemigos pueden herirte. Si todos pueden contar contigo, pero ninguno demasiado. Si puedes llenar el implacable minuto, con sesenta segundos de diligente labor Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella, y —lo que es más—: ¡serás un Hombre, hijo mío!
«No llegueis a pecar. Que la puesta del sol no os sorprenda en vuestro enojo. No dejeis lugar al diablo» Ef. 4, 26-27 «Cuanto más penosas son las consecuencias del enojo que las causas que lo produjeron» Marco Aurelio Vivimos en una sociedad que pareciera que ha perdido los estribos y lo peor de todo, Read more
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No soy fan de los Patriotas, ni de los Halcones de Atlanta. Mi equipo siempre ha sido San Francisco desde que tenía 6 años. Sin embargo, no me pierdo el Super Bowl ninguna vez. No pretendo dar aquí una opinión deportiva, pienso que fue un juego aburrido durante los tres primeros cuartos del partido. Pero Read more
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Miro las caras de las personas a mi alrededor, en este café matutino. Por la ventana los carros pasan aprisa en la avenida, se escuchan algunos histéricos pitando al de enfrente. Una mujer recoge las hojas del estacionamiento con su escoba y las coloca en una bolsa desechable. «Adrián» – grita la barista – «Late Read more
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