Recibí el 2018 en el silencio…

Vivimos en un mundo acelerado. Todo sucede de prisa. Vamos de un lugar a otro y todavía no terminamos aquello en lo que estábamos cuando debemos empezar lo siguiente. ¡Andamos con la cabeza en otro lado!

Nuestras listas cargadas de pendientes, nuestras bandejas de entrada saturadas de pedidos qué atender, los buzones llenos de recibos por pagar. Un movimiento lleva a otro… y a otro… y a otro más.

Dicen los científicos que el mundo gira sobre su propio eje una vez al día. Pero, a veces, pareciera que no es así. Con frecuencia sentimos que da más vueltas que un trompo cada día y quisiéramos bajarnos…

¡Detengan esto por favor!

Para acallar estas voces internas que atosigan, buscamos más ruido… más intenso… más acelerado. Para liberar las sustancias que generamos por el estrés introducimos otras. Queremos pasar el fin de semana quemando nuestras últimas energías hasta la madrugada para ver si así, distraídos y agotados podemos dormir todo el domingo.

¿Y si pudieras salirte de este mundo un rato?

…Bueno, pues eso hice estos días.

– «¿Cómo que vas a una semana de silencio??? ¡Y en pleno año nuevo! ¿Qué no vas a festejar???», me dijeron algunos.

– «¡Así es!»

Recibí el 2018 escuchando los pájaros, sintiendo la luz del sol picándome en los ojos y el aire acariciando mi cabello. En estos días de calma y soledad aprendí a disfrutar lo pequeño, lo que paso de largo día con día.

¡Cómo hacía falta tranquilizarme! Ganar paz, ver las cosas de manera diferente, disfrutar. Poder mirar al corazón y asirme a mí mismo. Mirar al cielo, imaginar y encontrar que hay alguien más ahí; que siempre ha estado y no lo vi antes; que me ha hecho y me piensa todos los días, que es feliz y tiene gran deseo de que yo también lo sea.

¿Qué ganas con un tiempo de silencio? ¿Para qué te serviría? ¡Ganas eso! El mismo silencio, porque no es silencio «para algo», es tan bueno en sí y perdemos el aprecio por lo bueno. Creemos que todo tiene que ser útil; pero entendemos mal la utilidad.

Ganas mucho. El silencio puede impactar positivamente tu vida, pero ganas el tenerte un día o dos. Nada se compara a saber que el mundo corre… y tú no.

Aprender a ver con claridad la vida y a disfrutar del árbol, de las hojas, del pasto, de la creación entera. Aprender a verte como eres, a aceptarte, a amarte, a poseerte y a ser feliz. Aprender a vivir con el dolor, que no se va… y no se irá, pero con el que puedes hacer las pases y seguir.

Vivimos a medias: dormimos a medias, respiramos a medias, masticamos a medias. A veces ni te das cuenta de que cada vez que ves tu celular contienes la respiración, ¿verdad? ¿No lo sabías? Se llama apnea de monitor y puede dañar tu salud – Tampoco nos damos cuenta que el tiempo que tardamos en comer se reduce cada vez; que puedes devorar tu almuerzo en menos de diez minutos. ¡Caray, eso es menos que el mismo sexo! Somos comedores precoces.

Sentarte un momento a estar contigo se mira «imposible». ¿Cómo pasarías fin de año sin champaña, sin los cuetes, sin música? No lo sé… no trato de convencerte de nada. Simplemente quiero contarte lo que me sucedió: que hubo un día en que quise bajarme del mundo por un rato… y me encontré con Dios.

La experiencia se llama Ejercicios Espirituales.

…son un camino, una experiencia espiritual que tiene como herramienta principal el silencio profundo de la oración y, desde ella; el discernimiento. Es en el corazón donde se va fraguando la libertad que no se sujeta a ningún ídolo, sino aquella que se realiza con amor y justicia, donde experimentamos el gozo de conocer el amor de Dios, su voluntad y responder a ella. Donde aprendemos a caminar en las huellas de Cristo, haciendo nuestras sus decisiones y sus sentimientos. Son un anhelo intenso de “conocer internamente” a este Dios Vivo que nos ama infinitamente. Los Ejercicios Espirituales son, pues, una búsqueda del sentido de la vida… una búsqueda y un encuentro.

Existen varias modalidades de Ejercicios Espirituales, yo viví la versión de ocho días, pero los hay de fin de semana o de mes completo. Antes pensaba que era una experiencia que debes vivir al menos una vez en la vida. Hoy estoy convencido de que con una no basta…

Si un día deseas bajarte del mundo y encontrarte un rato, puedes encontrar información en:  http://ejerciciospg.mx/

¡Feliz 2018!

About the author

Me gusta el aprendizaje, el crecimiento, contribuir al mundo; amo a mis hijos; explico cosas; comparto mis pensamientos; escucho a los demás; practico la filosofía y el coaching; doy conferencias, talleres y clases a quien se deje; me gusta dejar un pedacito de mí en la vida de las personas.