La hora de las organizaciones positivas

En noviembre del 2005, tres comediantes del programa Saturday Night Live de la cadena norteamericana NBC, presentaban una parodia de Steve Jobs en un noticiero semanal, donde Fred Armisen interpretaba el papel del fundador y, entonces, presidente de Apple, anunciando las “novedades” de tecnología para la temporada de compras navideñas.

Con suéter negro y de cuello de tortuga, Jobs (Armisen) habló del nuevo iPod y de sus innovaciones. Cuando las conductoras del programa le preguntaron dónde podrían comprarlo, éste les dijo que sería imposible, que ya estaba obsoleto, aunque lo había anunciado treinta segundos atrás. En seguida, Jobs presentaba un nuevo modelo con mucho mayor capacidad y de menores dimensiones para hacer lo mismo al terminar, declararlo obsoleto y presentar otro: el iPod “Invisa”, que era casi imperceptible a la vista y con capacidad para contener “todas las canciones que alguna vez se hayan compuesto”.

Los comediantes hacían burla de la velocidad con la que Apple lanzaba nueva tecnología al mercado dejando atrás aquellos dispositivos que ellos mismos habían creado. Si bien cambiar de tecnología cada treinta segundos es una exageración, lo cierto es a trece años del episodio de SNL, la tecnología avanza a un ritmo sin precedentes.

“Innovaciones como la inteligencia artificial (AI), las plataformas móviles, los sensores y los sistemas de colaboración han revolucionado la manera en la que vivimos, trabajamos y nos comunicamos, y el paso al que evolucionan solo se acelera. Esto genera gran estrés en los individuos así como en las sociedades; las investigaciones demuestran que los empleados y las organizaciones están más abrumados que nunca.” (Delloitte, 2017)

La tecnología promete aliviar las dolencias de las personas, pero su evolución ha creado una brecha entre ésta y los individuos. En su libro “Gracias por llegar tarde” Thomas Fiedman sostiene que mientras la tecnología se incrementa a un paso mucho más rápido que la capacidad que tienen las personas y las organizaciones para adaptarse (Friedman, 2016).

El surgimiento de la Experiencia del Empleado

Aunado a los “dolores tecnológicos”, las nuevas tendencias de los millennials en las organizaciones representan todo un reto, con preocupaciones como los entornos ecológicos o de trabajo colaborativo (co-work); el balance entre trabajo y vida; el reconocimiento constante; horarios flexibles, etc. (Manpower Group, 2016)  

Estas condiciones, entre otras, han traído como consecuencia una preocupación en las organizaciones por su gente. Cada vez más empresas se preocupan de la “Experiencia del Empleado” y han surgido nuevos departamentos o funciones de las áreas de recursos humanos responsables de cuidar todas las interacciones de los individuos con la organización. (Madjar, N., Oldham, G. R., and Pratt, M. G. 2002).

Así como los equipos de mercadotecnia y producción han trascendido la idea de preocuparse por la “satisfacción del cliente” hasta llegar a buscar una “total experiencia del cliente”, los esfuerzos de los departamentos de RH están dirigiendo sus esfuerzos a construir programas, estrategias y equipos que entiendan y mejoren constantemente la completa experiencia del empleado. (Deloitte, 2017) Se están trasladando estrategias de marketing y de diseño tecnológico a los procesos de Recursos Humanos, desde el reclutamiento, el on boarding y la capacitación, hasta las compensaciones y los reconocimientos para crear empleados “más satisfechos”.

Sin embargo, estos esfuerzos continúan siendo insuficientes, ver a los empleados como meros consumidores no es más que una forma de querer suavizar su insatisfacción. Se requiere un cambio de visión en los líderes. Debemos transformarnos en líderes bilingües.

El Liderazgo bilingüe

Es una práctica común en Recursos Humanos dividir a las personas entre aquellos que están orientados-a-la-tarea y los que están orientados-a-las-relaciones (Bass, 1997). Estas dos opciones suelen presentarse como dos polos opuestos de un mismo continuum. De esta manera con frecuencia encontramos personas que son muy hábiles para los negocios pero que carecen de habilidades sociales y otras preocupadas por las relaciones pero que no sobresalen en sus resultados.

En su libro “Positive Organizations” (2015), Robert Quinn presenta al “líder bilingüe”, como aquél nuevo líder que logra conciliar tanto una visión de negocio (tarea) como de personas (relaciones). No se trata de un cambio de paradigma, sino una evolución. “Cuando alguien aprende un segundo idioma no olvida su lengua materna”, dice, “de esta manera, cuando adquirimos una visión bilingüe podemos aprender a ver una misma realidad bajo dos ópticas a la vez”.  

El líder actual debe ser capaz de ver a las personas por lo que son al mismo tiempo que está trabajando por los resultados. Para lograr esto de manera efectiva, debe tener una preocupación auténtica por las personas.

El New York Times Bestseller «Compassionate Samurai» de Brian Klemmer presenta este estilo bilingüe de liderazgo como el «Samurai Compasivo». Los samurai fueron los guerreros más efectivos, expertos en artes marciales y entregados hasta la muerte. Klemmer explica que en su experiencia había conocido personas que eran o muy buenos en sus resultados pero con pocas habilidades sociales, déspotas y despiadados o entregados a los demás, pero sin poder de acción, solo buenas intenciones. El Samurai Compasivo es a la vez un líder que tiene resultados efectivos y un gran ser humano que ama a los demás y se ocupa de ellos. Un ejemplo de éstos samurai compasivos serían la Madre Teresa y Martin Luther King.

Los cinco pilares del bienestar

Volviendo a las organizaciones, cada año, la consultora Gallup realiza una investigación para conocer los niveles de satisfacción y compromiso emocional de los empleados en distintos países del mundo y calcular el costo de la insatisfacción. Para hacer esto consideran el bienestar en cinco dimensiones, que han sido propuestas por Tom Rath y Jim Harter (Rath y Harter, 2010).

Según este modelo, el bienestar del empleado está compuesto por cinco dimensiones: Física, Financiera, de Carrera, Social y Comunitaria. Para decir que una persona tiene bienestar, ésta debe tener condiciones satisfactorias en todas dimensiones en su trabajo. No es suficiente con contar con un buen puesto, sino también tener acceso a buena salud, oportunidades de crecimiento (carrera), tener buenas relaciones sociales y sentido de pertenencia en la comunidad laboral.

¿Cuál es el papel del líder, entonces? ¿Debe encargarse de cubrir estas cinco dimensiones para que su personal esté satisfecho y con esto garantizar la productividad? ¿Es ésta la función del líder, la de velar por tener “contentos a sus empleados” solamente?

No lo es. La función de un líder bilingüe es ayudar a sus colaboradores a crecer por sí mismos, a actualizarse. Éste es el principio heliotrópico del desarrollo humano, de la psicología positiva y de la ciencia detrás de las organizaciones positivas. 

El momento humano

¿Por dónde empiezo? Voy a ser muy claro. Aquí es donde algunas personas comienzan a levantarse de sus asientos o dejan la lectura, porque es donde me toca sacarles de su zona de confort.

«Para llegar a donde nunca has ido, deberás andar por donde nunca has andado». (San Juan de la Cruz)

Así que si queremos resultados diferentes, habrá que hacer algunas cosas diferentes.

La primera: debes dejar de correr.

En un maravilloso artículo de Harvard Business Review, Edward Hallowell escribió sobre el momento humano. Hizo un llamado de atención a cómo la tecnología estaba quitándonos el contacto con las personas y cómo este contacto era precisamente el origen de la empatía y la compasión; cómo los teléfonos celulares y demás pantallas captaban nuestra atención y afectaban nuestro cerebro. Él acuñó el término Screen-sucking (lame-pantallas), para explicar la adicción a mirar pantallas. (Hallowell, 1999)

¿Crees que esto es ridículo? Sí lo es, pero lo hacemos todo el tiempo, ¿cuántas veces no te has distraído en una conversación en un restaurante o bar por estar viendo una pantalla detrás o arriba de tu interlocutor?

¿Sabías que cuando ves una pantalla dejas de respirar? Este fenómeno se llama Screen Abnea o abnea de monitor. Si miras la pantalla de tu celular cerca de dos horas al día (de acuerdo con éste estudio), ¿cómo quieres entrar en contacto con los demás de manera profunda, sin atención, sin oxígeno en tu cerebro, sin empatía?

Lo más sorprendente es que el artículo de Hallowell fue escrito en 1999. ¡Así es: 1999! El hombre habla de cómo las Blackberry están quitándonos la atención a los demás. Por Dios, ya ni existen esas cosas.

El momento humano comienza por el encuentro. Estar uno frente al otro, antes que nada. Libre de distracciones, con tu atención centrada a la otra persona. Éste es el primer paso para ser un líder bilingüe o un samurai compasivo, el encuentro.

Podemos reírnos con la presentación de Fred Armisen y su iPod Invisa, pero no somos muy diferentes. A penas ha terminado de entregarnos una tarea nuestro colaborador cuando ya estamos solicitando la otra. Ésta es la experiencia del empleado, la experiencia real.

Si consideramos que las personas renuncian a sus trabajos (o permanecen en ellos) la mayor parte del tiempo por la relación con su jefe (directo), la mejor forma de comenzar a crear organizaciones positivas es por tener «relaciones positivas» con ellos. La experiencia del empleado «positiva» comienza en tu encuentro con él cada mañana. ¿Es un momento humano? ¿Eres un jefe bilingüe?

Ésta es la hora de las organizaciones positivas, hoy más que nunca tenemos información suficiente sobre los efectos que tienen en el éxito de las compañías y en la vida de sus colaboradores. Si tienes prisa por darle la vuelta a tu organización, la respuesta es contra-intuitiva: comienza por dejar de correr. Descubre el potencial de tus colaboradores y crea las condiciones para que crezcan por sí mismos. Estas condiciones comienzan por encontrarte con él o con ella, dejar tu teléfono y monitor de lado y encontrarse. Si haces esto descubrirás la verdadera calidad de personas con la que convives todos los días y todo el potencial que a veces los jefes dejamos que se marchite.

Bonita semana.

 

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Me gusta el aprendizaje, el crecimiento, contribuir al mundo; amo a mis hijos; explico cosas; comparto mis pensamientos; escucho a los demás; practico la filosofía y el coaching; doy conferencias, talleres y clases a quien se deje; me gusta dejar un pedacito de mí en la vida de las personas.

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